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FRASES DE ALDOUS HUXLEY


(1894-1963) Novelista, ensayista, crítico y poeta inglés.

Frases célebres
El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.


Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.


Saber es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es siempre más duro.


Por muy lentamente que os parezca que pasan las horas, os parecerán cortas si pensáis que nunca más han de volverá pasar.


Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.


La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.


Todos los hombres son dioses para su perro. Por eso hay gente que ama más a sus perros que a los hombres.

Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro.


El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.

El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.


¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?


La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano.

Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.


Una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante.

La persona inteligente busca la experiencia que desea realizar.


Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore.

Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.


Una orgía real nunca excita tanto como un libro pornográfico.


La totalidad esta presente incluso en las piezas rotas.


La magnitud de las cantidades de dinero parece variar en modo notable según hayan de ser pagadas o cobradas.


La civilización es, entre otras cosas, el proceso por el que las primitivas manadas se transforman en una analogía, tosca y mecánica, de las comunidades orgánicas de los insectos sociales.

Existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar.

En la mayoría de los casos la ignorancia es algo superable. No sabemos porque no queremos saber.


El agnosticismo simplemente significa que una persona no dirá que sabe o cree aquello para lo que no tiene bases para sostener que cree.

Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos.


El hombre silencioso no presta testimonio contra sí mismo.


Tal vez, sólo los genios son verdaderos hombres.


Las personas debemos el progreso a los insatisfechos.


El burgués es el perfecto animal humano domesticado.


La felicidad no es nunca grandiosa.


Participamos en una tragedia; en una comedia sólo miramos.


El hábito convierte los placeres suntuosos en necesidades cotidianas.

Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior.

Quiero saber lo que es la pasión -oyó Lenina, de sus labios-. Quiero sentir algo con fuerza.


El progreso tecnológico sólo nos ha provisto de medios más eficientes para ir hacia atrás.

Pero yo no quiero la comodidad. Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero riesgo, quiero la libertad, quiero la bondad. Quiero el pecado.


Las palabras pueden ser como los rayos X si se emplean adecuadamente: pasan a través de todo. Las lees y te traspasan. Ésta es una de las cosas que intento enseñar a mis alumnos: a escribir de manera penetrante.

Quería cambiar el mundo. Pero he descubierto que lo único que uno puede estar seguro de cambiar es a uno mismo.

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